Experiméntate a Ti Mismo
Pamela Kribbe canaliza a Jeshua
Queridos amigos,
Soy Jeshua. Os hablo como un igual. Soy un hermano y amigo. Estoy familiarizado con todo lo que significa ser un ser humano. Es precisamente a través de lo humano —todos los sentimientos, emociones y búsquedas— que alcanzan la más profunda realización. Dejad que vuestra alma brille a través de toda vuestra humanidad —ese fue mi camino y ese es vuestro camino. No se trata de trascender vuestra humanidad, vuestros miedos y emociones, sino de iluminarlos y transformarlos desde dentro con calidez y compasión. Viajáis con vuestra propia luz en la oscuridad.
El salto a lo profundo, que es en lo que consiste cada encarnación, incluyendo vuestra encarnación actual, tiene como objetivo encontrar la luz que reside en lo más profundo de vosotros mismos y permitir que arda e irradie en este mundo lleno de ilusión, miedo, e ignorancia. Vuestra mayor tarea en este mundo es encontrar la luz original que pertenece a vosotros mismos y a nadie más. Si encontráis vuestra luz original y vuestra verdad única, entonces esta también iluminará al mundo que os rodea. No estáis aquí para adaptaros al orden existente, sino para descubrir algo nuevo y compartirlo con los demás.
Siente aquello que es nuevo dentro de ti. Siente que hay algo en ti que es completamente tuyo, que no proviene de tu crianza ni de lo que te ha definido: la educación que has recibido o las muchas voces de la sociedad que te hablan. Que existe algo independiente que está más allá de todos los condicionamientos, algo nuevo y fresco, que no pertenece a este mundo. Es tu alma la que te llama y quiere manifestarse aquí a su manera. Tu alma no está lejos; vive en todas las células de tu cuerpo, en tu campo energético, en tus emociones.
Te pido que ahora te conectes con la presencia de tu alma descendiendo conscientemente con tu respiración hacia tu abdomen y que te relajes a medida que lo haces. Tómate un momento para sentir dónde estás, conectándote con todo lo que ahora te rodea, así como con la Tierra. Siente tus pies apoyados en el suelo y toma conciencia de todo tu cuerpo, desde la cabeza hasta los dedos de los pies. Siente que eres algo más que solo tu cuerpo. Tu cuerpo parece una colección de extremidades y órganos, pero en realidad eres un ser completo e íntegro. También puedes sentir esto en tu cuerpo. Puedes experimentar tu cuerpo como un campo energético completo. Intenta percibirlo y siente la energía fluyendo. Toma conciencia de tus piernas, tu zona lumbar, tu columna vertebral y la energía que hay en tu pecho y alrededor de tu corazón. Toma conciencia también de la energía que hay en tu cabeza y a su alrededor. Suceden tantas cosas dentro de ti. Estás constantemente pensando, sintiendo y observando, y estas actividades producen flujos de corrientes energéticas dentro y alrededor tuyo.
A menudo buscas una perspectiva que te guíe, que te dé un sentido de dirección: «¿Hacia dónde debería ir? ¿Dónde debería estar? ¿Qué debería hacer?». Pero debido a que escuchas tantas voces externas e internas, y a que hay tanta actividad y movimiento en tu cuerpo y en tu campo energético, es difícil encontrar un lugar de quietud, un ancla o un punto de apoyo. A veces escuchas las voces de personas en las que confías, voces de amigos o seres queridos. O escuchas a un profesor o maestro, a alguien que consideras una autoridad porque crees que esa persona posee un conocimiento que puede ayudarte. Puede que sea así, pero lo que es realmente verdadero para ti solo puede ser determinado por tu propio «yo», por tu propio centro único: tu alma. Tú eres la piedra angular para todo lo que concierne a tu experiencia, tus elecciones y tus decisiones. Por eso es tan importante experimentar un ancla, un centro.
Mi mensaje de hoy es que este centro no se encuentra en el mundo exterior. Y por «mundo» me refiero a todas las influencias que provienen desde fuera de ti, incluso aquellas que provienen de tu predisposición genética heredada de tus padres y ancestros, y de la cultura en la que creciste— todas las influencias que ya he mencionado. Hay algo en ti que es independiente de todo eso, y ese algo es lo que se ha encarnado aquí. En ello reside un impulso, un poder del alma, que es completamente tuyo. Solo eso puede ser realmente tu centro y tu ancla, tu faro. Todo lo demás es secundario y te distraerá de la verdad si primero no reconoces y sientes plenamente tu propia singularidad.
Pero esto no es tan fácil, porque no te han enseñado a hacerlo. La introducción a esa energía única de tu alma que reside en tu interior no ha formado parte de tu educación ni de tu crianza. A los niños se les suele enseñar a adaptarse a la sociedad tal como es. Aunque ahora existe un creciente interés en la individualidad y la identidad propia, lo que propongo aquí es mucho más radical. Tu alma ha venido a este mundo para aportar algo nuevo. El orden existente en la actualidad no se basa en el amor ni en la armonía. La mayoría de las estructuras del mundo se basan en el miedo y la falsa autoridad, pero la parte de ti que ha venido a traer algo nuevo, incluso para ti mismo, no quiere adaptarse a esas estructuras. Tú eres, en cierta medida, un forastero, y esa era la intención.
Cuando hablo de esta ancla, de este centro dentro de ti —tu conciencia única del alma— ¿Qué evoca eso en ti? ¿Puedes sentir su presencia en tu campo energético, en tu cuerpo? Y si es así, ¿dónde se encuentra? La mejor manera de experimentar esta presencia de tu esencia en tu interior es observar el silencio y percibir con claridad lo que realmente sientes. Por ejemplo, cuando interactúas con el mundo que te rodea, en tu trabajo o en tus relaciones, sé consciente de lo que sientes. No lo reprimas, sino observa tu propia verdad. No seas aquel que simplemente se limita a intentar preservar la armonía exterior. No, intenta ver lo que realmente sucede dentro de ti, lo que realmente sientes, y también lo que necesitas hacer para ser fiel a ti mismo o para reencontrarte contigo mismo.
Finalmente, me gustaría pedirte que imagines que tu campo energético es una gama de colores. Los colores representan energías y estados de ánimo. Todos los tonos de colores giran a tu alrededor. Ahora pregúntale a tu campo energético: «¿Qué color necesito? ¿Qué color puede ayudarme a sentirme más equilibrado?». Deja que surja espontáneamente un color que te haga sentir bien. Simplemente déjate llevar por tu imaginación. No te preguntes si es verdad o no. Simplemente elije el primer color que te venga a la mente, el que se te ocurra— es una corriente que fluye hacia ti. Permite que ese color te sane y fluya hacia aquellas partes de tu cuerpo, de tu campo energético, que más lo necesiten— el color encontrará su camino por sí solo. Siente la presencia, la energía de este color. Eso te ayudará a estar más cerca de ti mismo.
Puede que también haya un mensaje allí; lo que sientas que ese color, esa energía, quiere traer hacia ti. El color puede traer ternura, para que seas más amable contigo mismo; o puede significar para ti que te vuelvas más fuerte, que te defiendas. Puede significar muchas cosas, pero tú lo sabes mejor que nadie. Tú eres tu propia y más profunda autoridad, el autor de tu propia vida.
Muchas gracias. Estoy unido a vosotros en el amor.
© Pamela Kribbe
Traducido del inglés por Isabel Suarez-Perez

