Recupera tu Alegría Original
Pamela Kribbe canaliza a la Tierra
Queridos,
Soy la voz de la Tierra.
Escuchadme, sentidme debajo de vosotros: en el suelo bajo vuestros pies, en las rocas, en las profundidades de la tierra. Soy un ser viviente que da vida a todo lo que percibís con vuestros sentidos.
Aquello a lo que llamáis naturaleza es un todo vivo: desde los animales y plantas, hasta las rocas — mi aliento está presente en todo. Soy el nexo que conecta toda la vida en la Tierra. Fluyo a través de todo, incluyendo vuestros cuerpos, que son parte de la Tierra. A veces admiráis la naturaleza, veis su belleza, experimentáis su equilibrio, ritmo y armonía. La veis como algo externo a vosotros, como una especie de belleza original que se os ha escapado. Como humanos, parecéis estar separados de la naturaleza. Algunos la anheláis, anheláis su asimilación en toda su totalidad.
Ahora animaos a sentir que vuestro cuerpo es parte de la naturaleza, sentid que es tan vitalizado por mi energía como todos los demás seres vivos de la Tierra. Sentidme, sentid la Tierra dentro de vosotros. Sentidme en cada célula de vuestro cuerpo. Por un momento tomad profunda consciencia de vuestro cuerpo: vuestros brazos, vuestras piernas, vuestro pecho y abdomen, vuestro cuello y cabeza. Sentid cómo formáis parte del mundo material y cómo esta parte material de vosotros, vuestro cuerpo, está lleno de vida, de una naturaleza viva.
A veces tocáis los árboles y sentís su vida interior: una fuerza primordial. Hacedlo ahora. Siente esa fuerza primordial dentro de ti como ser físico, como un ser que forma parte de la tierra. Imagínate como un árbol: centenario, descansando en la tierra, con tus ramas meciéndose al viento. Permaneces allí en silencio, pero al mismo tiempo rebosante de vida. En ese árbol suceden muchas cosas. Absorbes nutrientes de la tierra y la vitalidad fluye a través de ti hasta las puntas de tus ramas. El árbol también tiene una fuerte esencia interior, un sentido interno del ritmo; se mueve con las estaciones. Experiméntalo ahora en lo más profundo de ti. Ese sentido, esa esencia también está presente en ti. Me refiero a una capa de conciencia que yace muy por debajo del pensamiento: profundamente oculta, oculta a tu mente. Ese es tu nivel esencial, tu núcleo, tu ser.
En este nivel del ser, no piensas ni tampoco estás embriagado de emociones; simplemente eres. Pero este ser no está vacío; al contrario, está lleno de vida. Conecta ahora con esta capa del ser que carece de pensamientos y emociones, pero que está llena de vida. Conectar con esta capa interior te da fuerza y también te da más resiliencia. Si escuchas atentamente este flujo o capa del ser, sentirás la alegría en su esencia, la alegría de la vida misma. Intenta sentirla en tu cuerpo. Siente la eternidad en tu interior: los pensamientos van y vienen, las emociones van y vienen. Incluso las emociones y los estados de ánimo más dramáticos, valiosos en sí mismos y que son una expresión de vida, eventualmente desaparecerán.
Pero hay algo dentro de ti que abarca todo esto. Ese algo es un flujo de alegría. A cada uno de vosotros ocurre que cuando trazas un plan o sientes un deseo en tu vida, al menos cuando es un plan o deseo auténtico, sientes que la alegría brota dentro de ti, en tu cuerpo. Algo que realmente deseas con el corazón viene acompañado de una sensación de alegría. No importa cuán imposible e irreal parezca, el solo hecho de pensar en ese deseo, ese sueño, y sentirlo, te eleva; te eleva por encima del peso, de la pesadez emocional que prevalece en la tierra, y te sientes momentáneamente desprendido de todas las preocupaciones y pensamientos limitantes. En ese estado puro del ser en el que experimentas la inspiración, acaricias un deseo, estás, incluso antes de empezar a pensar y preocuparte por ello—muy cerca de tu núcleo, de la parte eterna de ti mismo que quiere participar en la vida, que quiere experimentar y explorar la vida, lleno de optimismo y esperanza.
Además, te enfrentas a una corriente mucho más pesada en tu vida, llena de miedos y creencias limitantes; ésta la heredaste de tu crianza, de tus padres y de la sociedad. Esta corriente es de una naturaleza completamente diferente a la corriente del ser que es esencialmente único y te pertenece, es quién eres. Por lo tanto, a muchos les resulta difícil reconciliar ambas corrientes. A menudo pierdes el contacto con tu deseo o anhelo original. La alegría parece incapaz de encontrar su camino en tu vida diaria, parece encontrarse con muros dentro de ti o afuera en el mundo, y esto te causa tristeza y desesperación. ¿Qué serías de ti sin tus sueños y deseos? No es bueno simplemente adaptarse a este mundo con sus leyes y reglas limitantes: es asfixiante y no hace justicia a lo nuevo que has venido a traer, es decir, a la renovación que está en ti, que te pertenece y a la contribución que has venido a hacer al todo y por la cual estás aquí.
¿Cómo puedes redescubrir esa alegría original?
A menudo, cuando te enfrentas a un problema en tu vida, éste está rodeado de emociones y pensamientos, o de patrones de pensamiento repetitivos. Cuanto más profundo sea el problema, o más intensa la experiencia, más atrapado te encuentras en un torbellino de emociones y pensamientos, en el que buscas desesperadamente una solución— la liberación.
En esencia, te estás estancando. Visto desde esta perspectiva, es fructífero involucrarse intensamente en un problema, sumergiéndote en él, porque en algún momento te quedarás atascado: esto puede marcar un punto de inflexión.
Tus pensamientos siguen dando vueltas, y tus emociones pueden hacer lo mismo. Como siguen constantemente el mismo movimiento circular, eventualmente se descontrolan: esto te causa sufrimiento, sufres en ese momento. Reconoce esto en tu interior. Observa la furia dentro de ti y distánciate de ella; este último paso produce un cambio radical. No te distancias en el sentido de intentar detenerla, sino porque la percibes desde tu núcleo, desde el árbol interior, desde tu capa interior. Desde esa capa interior tan tranquila y viva, comienzas a ver el problema de otra manera. Estás menos involucrado que cuando estás atrapado en esa vorágine de pensamientos y emociones. La capa del ser es naturalmente espaciosa y abierta. Crea distancia del problema, respetando plenamente tus sentimientos y pensamientos. De hecho, es la presencia del amor: ahí reside la solución. Siente esa presencia del amor. Está tan cerca de ti, disponible desde tu cuerpo, desde la naturaleza viva que habita en tu cuerpo.
Ahora vuelve a observar el problema que has estado experimentando durante algún tiempo, ya sea un problema emocional o cualquier otro: visualízalo como un vórtice de energía gris que gira constantemente alrededor de un centro. Date cuenta de que tú no eres ese centro, sino el espacio que lo rodea. Desde ahí, desde tu esencia, observa el dolor en tu interior. Observa el dolor en los pensamientos que te rodean, las emociones intensas, la búsqueda y el sufrimiento. Al observarlo, solo tienes que respirar con calma. Así como la naturaleza continúa moviéndose con calma, a través de todas las estaciones, del nacimiento y la muerte, del viento, la lluvia y el sol. De esta manera, observas tu propio dolor o tus pensamientos obsesivos y permites que sean…
Desde tu mente, puedes decir: «Esto no resuelve mis problemas.» ¡Deja que tu mente piense eso! Sin embargo, al conectar regularmente con esta capa profunda del ser, insuflas aire a esa vorágine de pensamientos y sentimientos. Dispersas un poco esa nube gris, de modo que se convierte en jirones y el cielo azul brilla a través de ella. Eso te hará cambiar de opinión. De repente, puedes experimentar alegría en un momento inesperado; ves una solución y te das cuenta de que no proviene del pensamiento, sino del ser.
Date la oportunidad de buscar la alegría en tu vida. Sea lo que sea que te preocupe o te atormente: encuentra momentos de paz y relajación. La alegría solo fluye cuando estás relajado, cuando dejas ir los «deberes», las ocupaciones, y simplemente haces lo que te apetece. Puede ser algo pequeño, algo que rompa la rutina, algo completamente centrado en ti. Encuentra aperturas a tu ser interior. Encuentra momentos en los que liberes brevemente la atracción de los pensamientos y las emociones y regreses a tu esencia.
Eso es refrescante y renovador, y crea un puente entre el mundo de tu alma—tu esencia, tu ser—y el mundo terrenal con sus pensamientos y emociones. Ir y venir entre ambos es el arte de vivir.
Si te permites volver a la fuente una y otra vez, te nutrirás de la vida, de la naturaleza y de mí, la Tierra. Ya no me verás como alguien más o externo a ti. Y la naturaleza ya no se opondrá a ti; no: serás uno con ella. Déjate nutrir desde adentro por las fuerzas de la tierra y la naturaleza.
Gracias por estar aquí. Estoy profundamente conectada con todos ustedes.
© Pamela Kribbe
Traducido del inglés por Isabel Suarez-Perez

