La Llama de la Vida
Pamela Kribbe canaliza a Jeshua
Queridos amigos:
Soy Jeshua, vuestro hermano. Estoy cerca de vosotros.
Os llevo a todos en mi corazón. En ese espacio, ahora estamos juntos y conectados.
En este espacio del corazón, sentid que sois reconocidos. Todo lo que habéis atravesado, la profundidad de vuestros altibajos emocionales es conocido para mí, conocido por la conciencia superior que represento. Vosotros nunca estáis realmente solos. Siempre estáis conectados con un amor superior.
A menudo os sentís vulnerables como un ser humano en la Tierra, especialmente porque sentís que no encajáis. ¿Cómo os protegéis a vosotros mismos? ¿Cómo sobrevivís con tanta sensibilidad? Cuando estáis rodeado de energías basadas en el miedo, puede ser muy difícil para un ser humano sensible y frágil mantenerse fiel a sí mismo o incluso recordar quién sois realmente.
Te invito a que vengas conmigo y viajes con tu conciencia hacia tu abdomen. En su interior verás una llama, una llama de vida. Puedes visualizarla entre tu primer y segundo chacra. Respira dentro de esta llama y siente cómo se nutre de tu atención. En ella hay luz, hay fuego, y hay pasión. No estarías aquí ni habrías nacido como un ser humano sin ese fuego. Puede parecer que naciste en la Tierra porque tus padres decidieron tener un hijo, pero esa es la verdad superficial; la verdad más profunda es que tú decidiste —o tu alma decidió— bajar a la Tierra.
Cuando estás aquí, necesitas recordarte a ti mismo quién eres realmente. No el «yo» que fue creado por tus padres y moldeado por las expectativas de la sociedad, sino tu verdadero ser, la llama en tu interior. Un alma requiere muchas vidas para lograr esto en un entorno terrenal; y, por lo tanto, para un alma que comienza a encarnar en la Tierra es normal que se olvide de sí misma durante un largo periodo de tiempo. El alma es como una viajera; cuando recién deja el hogar no desea pensar en él, pues se halla inmersa en el viaje y centrada en sus destinos, no en el hogar que dejó atrás.
En tus viajes experimentas muchas cosas y tu conciencia se expande. En cierto momento, sientes una fuerte necesidad de recordar el hogar. Esto ocurre cuando te sientes totalmente perdido y estás en medio de una crisis personal. Alcanzas la madurez del alma cuando comprendes que nada fuera de ti —ninguna «cosa» del mundo— te proporcionará jamás respuestas verdaderas. La única solución reside en tu interior.
Cuando te das cuenta de esto, el viaje interior comienza. Es entonces cuando la espiritualidad cobra sentido para ti. Aquí es donde te encuentras ahora mismo. Estás en medio de la transición de una conciencia basada en el ego a una conciencia basada en el corazón; pasando desde la experiencia de estar inmerso en el viaje de la encarnación, hacia el regreso a casa. En esta etapa, resulta muy importante ir a tu interior y conectar con esa llama que reside en tu abdomen y soltar el mundo exterior. Sigues estando en este mundo, pero no puedes permitir que el mundo te diga qué hacer y qué no hacer.
Siente esa llama interior en tu abdomen y reconoce que la verdad reside en ella. En el interior de la llama hay conocimiento y sabiduría; ella sabe qué es verdadero y qué no. A la conciencia basada en el ego y a la conciencia basada en el miedo no les agrada la verdad. Conecta plenamente con esa llama en tu abdomen y siente cuan nítida es y cuanto sabes en tu interior.
Recién hablé de una espada. La espada es un arma, pero aquí la utilizo como símbolo de verdad, no de agresión, un símbolo de mantenerse fiel a aquello que tú sabes que es verdadero.
Recibe la energía de esa espada. Es, de hecho, tu energía masculina superior. Tu energía masculina superior no teme a los demás, ni a sus juicios, expectativas o incluso amenazas. La energía de tu espada sabe que la verdad siempre triunfará.
Te pido que elijas algún ejemplo concreto o visualices una situación de tu vida cotidiana que te resulte incómoda, agotadora o que te drene la energía. Imagina que estás justo ahí, en esa situación, y que sostienes la espada de la verdad. Eres libre de elegir lo que quieras. ¿Cómo afrontarías esa situación? ¿Cómo te desconectarías de personas o de un entorno que no te nutre ni te inspira?
A veces, desconectarse puede significar marcharse, pero no tiene por qué ser así. En ocasiones, significa alzar la voz y compartir con los demás cómo te sientes y cómo tú ves las cosas. También puede significar que ha llegado el momento de establecer claramente tus límites: «Esto es lo que quiero; de lo contrario, me marcho». Tal vez existan situaciones o relaciones en las que sientas que no eres escuchado o que no logras hacerte oír. Sientes que la otra persona no está realmente abierta a recibir tu energía y, en esos casos, puedes decidir retirarte por completo.
Lo más importante es que te sientas seguro dentro de tu propia llama de la verdad, con tu propia espada de la verdad. En este momento, todavía te sientes incómodo con ello porque prefieres evitar el conflicto. Temes al conflicto o al rechazo, y este es el mayor obstáculo o cuello de botella para ti.
Te pido que conectes con tu miedo al conflicto o al rechazo y que simplemente sientas la emoción del miedo y sostenla dentro de tu llama de la verdad. Introdúcela en ella. Eres más grande que tu miedo y eres capaz de superarlo. La verdad es una energía muy creativa y, siempre que se cierra una puerta, otra se abre. Para superar el miedo, céntrate en la verdad y cree en ti mismo.
Volveré a donde empecé. Nunca estás solo. No eres simplemente un ser humano frágil; eres divino. Cuando eliges creer en la verdad, tu propia llama interior atraerá circunstancias favorables y soluciones.
Llena tu campo energético —tu campo áurico— con tu propia energía masculina. Permite que se desprendan de ti aquellos vínculos energéticos que te drenan, pues, en lo más profundo, son un desperdicio de energía. Céntrate en aquello que realmente te hace sentir bien y te aporta alegría.
Muchas gracias por tu atención.
Los amo a todos.
© Pamela Kribbe
Traducido del inglés por Isabel Suarez-Perez

